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¿SOY YO ACASO GUARDA DE MI HERMANO?

Por: Luis M. Figueroa López

Reflexiono sobre la muerte trágica de esta familia en Guaynabo que nos estremece como país. Todavía nos resulta increíble que por el mero cobro de una deuda se haya recurrido a tan cruel proceder. Con mucha tristeza se nos presenta como uno de los testimonios más elocuentes sobre la profunda deshumanización que experimentamos como puertorriqueños.

Tal evento provoca en mí el pensar desde una dimensión macro eclesial. Cuidándome de no ser injusto en mi reflexión, por mi pasado y experiencia personal, pienso en la cuota de responsabilidad que la institución religiosa tiene en este asunto, llámese ésta “pentecostal”, “protestante” o “católica”. Si algo tiene en común estos grupos religiosos son la centralidad y MENSAJE de Jesús. Su predicación atendió de forma particular e intencional todo lo concerniente a las relaciones entre los seres humanos y la posibilidad (esperanza) de construir una cultura alterna. Para mí, es ahí donde radica la medula de su proyecto.

Al contrastar la gran cantidad de congregaciones religiosas de base cristianas en el país, y la magnitud de nuestro colapso social cotidiano, me obligo a preguntarme el porqué de tal paradoja. ¿Qué ha pasado? ¿Qué está pasando? ¿Dónde se nos perdió la ética relacional de Jesús? ¿Cuándo perdió su dimensión revolucionaria? ¿Cuándo se nos extravió de los púlpitos? ¿Cuándo perdió la pertinencia el amar al prójimo como a uno mismo? ¿Cuándo se nos pasó de moda? ¿Cuándo se nos olvidó aquella oración que encarnaba el proyecto rabínico de Jesús al decir: “perdona nuestras ofensas, así como perdonamos a los que nos ofenden”?

De acuerdo al teólogo Daniel Migliore, nos convertimos en, y permanecemos siendo humanos en la medida en que nos movemos entre la identidad personal y las relaciones con el otro[1]. Karl Barth, el prominente teólogo alemán, definía la existencia como co-existencia. De acuerdo al planteamiento esbozado por ambos, si no se procura el desarrollo de relaciones nutridoras y de una conciencia clara sobre la solidaridad colectiva, será necesario cuestionarse si verdaderamente estamos existiendo. Para ambos pensadores, “existir” irá mucho más lejos que el mero funcionar biológico. Tanto para Barth como para Migliore, existiremos en la medida que procuremos ser guardas de nuestro hermano y hermana, y de la continuidad que le brindemos a los principios de Jesús.

Ciertamente, la masacre familiar en Guaynabo nos confronta como sociedad boricua. Nos manifiesta el carácter asesino de un país atribulado y esclavizado por el consumo. No olvidemos que de acuerdo a los informes de prensa, el conflicto tiene su génesis ante la incapacidad del victimario de cumplir con un pago de renta estimado en mil trecientos dólares. Sería útil preguntarnos, si fuese ésta la verdadera razón, qué pudo llevar a esta persona a querer vivir más allá de sus expectativas económicas. Que imaginario, que idea prevaleció para que la necesidad de mantener un hogar se convirtiera en una fatal obsesión. Y si todavía existen dudas sobre el impacto de la cultura de consumo en la psiquis colectiva, esperen al “black Friday” y recordemos el rostro de una fémina con nariz ensangrentada, celebrando triunfante su violento acceso a un “baal” con forma de televisor.

El lamentable suceso nos confronta con la realidad de una sociedad donde, en lenguaje paulino, “el amor se nos enfrió”. Se pueden seguir señalando macro responsables, y pienso que la iglesia no puede escapar a esa adjudicación.

Queda pues, ir en pos de lo perdido. Ir en busca de aquello que representó la huella digital de nuestra fe. Queda releer a Jesús. Queda redescubrirlo, re-visitarlo, re- predicarlo, re- enseñarlo, re-educarlo para que la vida valga la pena vivirse. Queda que la institución que pretende monopolizar la franquicia “Crística” se re-examine con la esperanza de que confiese.

Queda pues, una nueva conversión.

[1] Daniel L. Migliore. Faith Seeking Understanding: An Introduction to Christian Theology. 2da Ed. (Grand Rapids, Michigan Erdmans Publishing Co., 2004.), 144.

LLÁMENME HEREJE

Hoy fui a la “plaza pública” de nuestra cultura y Dios me visitó. No fui al templo de la religión institucionalizada, me confieso. Tomé una sabática eclesial. Fui a encontrarme con la gente, con sus penas y sus esperanzas. Nos encontramos, más de 1,000 personas viviendo una experiencia sublime, espiritual, religiosa; en un espacio liminal donde el dolor se quedó frente a la puerta, lo dejamos en un estacionamiento de la parada 22 frente a Bellas Artes de Santurce.

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FRENTE A UN RETO…

FRENTE A UN RETO…
La voz de Jesús reta nuestros dogmas y teologías sobre la salvación y la condenación: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Jn. 3:17) El “supuesto” relativismo de la postmodernidad nos asusta, como nos asusta un temblor que podría abrir las puertas del sepulcro para la resurrección a una nueva manera de vivir y relacionarnos con Dios y con los demás. Esas voces de resistencia de nuestro interior podrían ser producto de una tácita admisión de que estamos ante palabras que resuenan certeras muy dentro pero que implican revaluar la tradición y cambiar los paradigmas; cosa que cuestiona la fe y sobretodo el Dios que construimos con nuestras propias manos y en el que hemos creído por tantos años. El temor de que Dios no sea como lo hemos imaginado podría, no solo significar que podemos estar en un error trascendental, sino que todos los absolutos en donde hemos construido nuestra moral se tambalean para que quepa más gente en nuestra casa, gente que tal vez no nos agrada, leprosos a los que Jesús sanaba TOCÁNDOLOS.

“15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.” (Jn. 8:15-16)

CULTURA POPULAR O EXPERIENCIA RELIGIOSA: ¿Quién crees que soy?

Por: Ivelisse Valentín Vera

Hace unos días mostré un corto (“trailer”) de la más reciente película de Superman a un grupo de jóvenes. En dicho corto se usan las siguientes palabras descriptivas para el superhéroe:

  • Marginado
  • Dios
  • Esperanza
  • Hijo
  • Ángel guardián
  • Incomprendido
  • Inadaptado
  • Rechazado

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