FRENTE A UN RETO…

FRENTE A UN RETO…
La voz de Jesús reta nuestros dogmas y teologías sobre la salvación y la condenación: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Jn. 3:17) El “supuesto” relativismo de la postmodernidad nos asusta, como nos asusta un temblor que podría abrir las puertas del sepulcro para la resurrección a una nueva manera de vivir y relacionarnos con Dios y con los demás. Esas voces de resistencia de nuestro interior podrían ser producto de una tácita admisión de que estamos ante palabras que resuenan certeras muy dentro pero que implican revaluar la tradición y cambiar los paradigmas; cosa que cuestiona la fe y sobretodo el Dios que construimos con nuestras propias manos y en el que hemos creído por tantos años. El temor de que Dios no sea como lo hemos imaginado podría, no solo significar que podemos estar en un error trascendental, sino que todos los absolutos en donde hemos construido nuestra moral se tambalean para que quepa más gente en nuestra casa, gente que tal vez no nos agrada, leprosos a los que Jesús sanaba TOCÁNDOLOS.

“15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.” (Jn. 8:15-16)

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