CULTURA POPULAR O EXPERIENCIA RELIGIOSA: ¿Quién crees que soy?

Por: Ivelisse Valentín Vera

Hace unos días mostré un corto (“trailer”) de la más reciente película de Superman a un grupo de jóvenes. En dicho corto se usan las siguientes palabras descriptivas para el superhéroe:

  • Marginado
  • Dios
  • Esperanza
  • Hijo
  • Ángel guardián
  • Incomprendido
  • Inadaptado
  • Rechazado

Una mirada a dicho “trailer” podría sorprender a muchos aunque otros y otras lo vemos natural porque estamos acostumbrados a extraer de la cultural popular las referencias al cristianismo. Sin embargo para muchos de los presentes fue una sorpresa la estrecha relación de dicho superhéroe con la figura de Jesús; enviado a la tierra por su padre para salvarnos, rechazado, incomprendido, perseguido y a su vez esperanza para muchos. El uso de tipos de Cristo en la cultura popular no es nuevo y mucho menos casual, el mismo atiende las necesidades últimas del ser humano de búsqueda de significado y trascendencia. Como dice Paul Tillich, esa preocupación última y búsqueda de significado “es manifestada en todas las funciones creativas del espíritu humano”. “La preocupación última se manifiesta en la función estética del espíritu humano como un deseo infinito de expresar el significado último”.[1]

El siglo 21 nos enfrenta a los nuevos retos de la secularización[2] y por ende el cristianismo institucionalizado le mira con sospecha. Sin embargo, ejemplos como estos nos demuestran que la religión y el secularismo no son necesariamente reinos separados. Vivimos nuestra religiosidad y espiritualidad en medio de nuestra sociedad y nuestra sociedad (quiera llamarse secularizada o no) también recibe la influencia de la experiencia religiosa de sus miembros. Sabiamente Tillich nos deja un pensamiento que nos reta a cambiar la mirada que damos a nuestra cultura popular: “aquel [Sic] que puede leer el estilo de una cultura puede descubrir su preocupación última, su sustancia religiosa”[3]. Si la cultura popular está saturada de símbolos y manifestaciones de nuestra experiencia religiosa porque ésta atiende las preocupaciones últimas del ser humano, entonces la distancia o separación entre la sociedad secular y la religión es un asunto más complejo que lo que a prima facie nos quieren vender. Aun desde el mundo de la psicología y la conducta humana Carl Jung decía que “No ha habido (un solo paciente) cuyo problema más profundo no  tuviera que ver con su actitud religiosa… y no depende en absoluto de adhesión alguna a credo determinado, ni de la pertinencia a tal o cual iglesia. Sino de la necesidad de integrar la propia dimensión espiritual”[4].

Ante estas profundas aseveraciones de Tillich y Jung debemos citar entonces la voz de una joven que comentando sobre la película de “The Man of Steel” nos dice: “la gente tiene la necesidad de héroes y Jesús es un modelo de héroe”[5]. Frente a este punto de vista debemos añadir que uno de los retos de la iglesia del Siglo 21 está en identificar las manifestaciones de nuestra cultura popular que tienen como tipos o modelos las figuras o historias provenientes de nuestra tradición de fe de manera que podamos apropiarnos de las mismas con orgullo. Esta apropiación nos ayudará a enfrentar los retos y presiones de una sociedad que nos empuja al supuesto secularismo (cuya interpretación viene con una enorme carga negativa) y que trata de restar valor a la experiencia religiosa.

Finalmente, extrayendo de la teología que se construye en la mente joven desde una experiencia de Dios en y con los referentes del Siglo 21, les dejo con el análisis de una joven universitaria de 24 años sobre los tipos de Cristo en la cultura popular:

            “Para mí, (son) una imagen de Jesús sin ponerle el nombre para aumentar ventas y trucos publicitarios. Al igual que Jesús, en el caso de Man of Steel son enviados al mundo por sus padres para que haya esperanza y un ejemplo a seguir… la figura central es un poco radical y rebelde, y es así como me imagino a Jesús, un rebelde, que rompía los esquemas sociales para cumplir su propósito y llevar Su mensaje a la humanidad.

            Por otra parte, y pensando que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, esos personajes podemos ser nosotros mismos, poniendo en práctica los talentos y mandamientos que se nos fueron dados, defendiendo la causa del pobre y el menesteroso   y llevando a su vez un mensaje de esperanza a quien lo necesite.”


                  [1] Paul Tillich. Theology of Culture. (New York: Oxford, 1959), 8.

                  [2] Una definición sencilla de Secularismo para nuestro contexto es necesaria. “Secularismo es un modo de vida basado en el conocimiento. Para el individuo secularizado una ética basada en la razón es suficiente para conseguir la transformación de si mismo y de la sociedad. La humanidad puede conseguir su “punto más alto” desarrollando su naturaleza física, moral e intelectual separados de la religión o el Teísmo. Promueve la separación de la religión y el estado bajo la premisa de que no deben concederse privilegios o ventajas al cristianismo o cualquier otra religión.”

                  [3] Paul Tillich, 42.

                  [4] Leonardo Boff. Espiritualidad. (España: Sal Terrae, 1992), 82-83.

                  [5] Las citas de las jóvenes quedarán anónimas para proteger su identidad.

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